"Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar".

Charles Baudelaire

30.4.09

5 DIAS

15 de enero de 1876

Recibí una carta, en ella la tinta se diluyó redactando con madurez una profunda declaración de amor. Quedé sorprendido al terminar de leerla; enseguida note que era de una mujer por el perfume adherido en las cuartillas. Esa carta me anuncia un pronto encuentro: el 16 de enero frente al parque Holmos. ¿Como esa mujer conoce mis mas intimos secretos? ¿Quién puede resucitar mis pasiones, que desde hace tiempo estaban ausentes?

16 de enero
Aquella tarde el viento sopló con furia, las hojas mutiladas decoraban el camino que me conducia hacia aquella mujer, a lo lejos la vi, de cabellos negros y desconocida. Antes de llegar frente a ella, me percate que su vista se dirigió fija y densa hacia mi, antes de caer al suelo penetro un puñal en su pecho, para despues desplomarse con alevosía sobre la hojarasca, Corrí para auxiliarla, su cuerpo estaba tendido de espaldas, sangraba, la volteé, la tome con suavidad, vi su rostro inmóvil, sus labios finos y recortados por el tinte rosado, sus párpados de tersa piel adornados de largas y negras pestañas que ocultan sus ojos, me enamore al instante de su belleza, de su indefensa existencia, le admire, recorrí su cuerpo con trémulo tacto, respire su perfume con débil olfato, le hable con lucida voz, la abracé fuertemente, y aproxime mis labios a los suyos, después tome un dige que se desprendió de su cuello, lo apreté y enseguida perdí el conocimiento. Desperté en mi casa, el dige estaba atado en mi mano, lo abrí, note que contenía su foto y la fecha 1870 de su deceso.

17 de Enero
La imagen inmortal de Isabel se cuelga bruscamente en mi pensamiento, a la llegada del otoño el sufrimiento continua. Las primeras hojas caen frente a mi ventanal, mi rostro las observa con horror; mientras la tristeza fermenta sus sabores y gestos en mi. Sollozo ante un pasado que muestra la longeva ausencia; que extiende sus colonias en mi alma y en mi cuerpo.

18 de Enero
La inercia del recuerdo me arrastra ante un escenario donde la mujer y el amor desaparecen ante mis ojos, ante mis manos. Todo se pierde en el desesperado existir del tiempo, hasta la fuerza de un amor precoz y desconocido.

19 de Enero
Salgo de mi casa (del nido de sueños cortos y largas pesadillas) distinguí a lo lejos el antiguo camino, e inicie la marcha con lentos y temerosos pasos hasta llegar al lugar, al destino, donde perdí el sentido del existir, al haber visto morir a aquella mujer. Quedé sin aliento, solo y distante en ese otoño trágico donde conocí: la ultima etapa del amor, la primera etapa de la soledad y el aliento lúgubre de la muerte; en mi amada Isabel.

En el exterior el silencio es desplazado por una detonación que se escuchó dentro de la casa situada frente al parque Holmos. JJ.Solana


2 comentarios:

Gizela dijo...

Muy bello Jorge, pero me perdí en el personaje.Si es que existe.
Pero igual, muy creativo, y hermosamente escrito
Un abrazo

Amaia dijo...

Sospecho que se trata de un personaje de cosecha propia y de un amor tan puro como efímero, ya sabes, lo bueno si breve...un diario bellamente mutilado,un placer en definitiva.

Un abrazo!

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