Con fervor, preservo tu fragancia,
en ella, acrecen paisajes y prolongadas risas.
Sacudo a la soledad que me desgarra, cuando me acoge
en su lecho, sin tu voz clasica.
Se irrumpe mi existencia.
Se acalla mi cuerpo.
Solo tu recuerdo me sostiene.
Vivo, al ver vagar tu rostro, colmado de tantos sueños,
que a tu paso, se resisten a ser derramados.
Calmo, el tiempo que te preserva,
me aferró a él,
que en sus entrañas, me medica.
Aun, escucho tu latir, que se propala
en todos los oidos, con un lenguaje:
claro y fortificado.
Es tu alma atractiva,
un fragmento inmarcesible.
Velar tu descanso,
mientras emprendemos un viaje interminable,
donde podré escuchar, el sigiloso paso de tus labios;
arrastrando el eco, de tu voz exquisita.
Noto tus rasgos, son reales,
hasta el silencio, que por instantes, te posee.
Mientras mis ojos, anudados con la tristeza,
se postran en tu imagen certera,
y en tu breve ausencia, se consumen.
Sin dormir, sonaré tus sueños…
Hurgaré tus sentidos, todos, tan placenteros,
y recitaré tantos poemas, a ti dedicados,
hasta perder la voz:
al ver, el esbozo de tu sombra, acercarse a mi…
JJ.Solana
25.4.11
Carne propia
Publié par
JORGE SOLANA AGUIRRE
à l'adresse
6:05 a.m.
Libellés : A los hijos que aun muertos viven. JJ.Solana
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1 comentario:
Es muy hermoso!!!
Yo diría..sublime!! suena más a mí
Un beso desde este lado.
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