Formo una circunferencia de dedos nerviosos en el exterior de la cavidad orbitaria que alojan mis ojos invidentes. Penetro los dedos con fuerza hasta diluir el tacto, y obtener los globos oculares (ojos), los extraigo con frialdad, acompañados con un dolor intenso, los protejo entre las palmas de mis manos que yacen inertes, cálidas por la sangre que se diluye en mi epidermis. Veo los ojos endebles, los introduzco en mi boca, los trago con dificultad. En el interior los ojos recobran la vista; se ocultan entre los párpados que esperan… Ellos temen observar por primera vez: el deceso del alma. JJ.Solana
3.5.09
A-STIGMA
Publié par
JORGE SOLANA AGUIRRE
à l'adresse
2:50 p.m.
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3 comentarios:
Lograste ponerme la carne de gallina.
Sin más palabras, y bien erizada..
Feliz semana
PD
Aunque pensándolo bien no sería mala idea en alguna oportunidades, poder hacerlo
Abrazos
Que tristeza, quitarse lo más útil para mirar, a fin de poder ver por dentro la muerte del alma. Tristísimo amigo. Y a la vez extraordinario relato.
Un beso de Mayo
Deceso,qué palabra tan bella, deberíamos habernos acostumbrado ya a ella y saber que la muerte forma parte de la vida, de ahí su existencia, pero ah amigo!cuando muere el alma, qué queda?
Un saludo!
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